7. La lengua de Cervantes y la de Ibn al-Jatib

Todos los días, ciudadanas y ciudadanos de Andalucía y el Magreb, usamos una de las partes más importantes del legado mutuo: la lengua. A diferencia de los vestigios arquitectónicos o científicos que nos remiten a épocas pasadas, los miles de arabismos existentes en la lengua española y los hispanismos del árabe dialectal marroquí indican la profundidad de la convivencia entre las personas y la proximidad cultural existente. Son palabras tan nuestras que no nos paramos a reflexionar sobre su origen.

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panel7foto2Dentro de las influencias lingüísticas, merece destacarse el capítulo de topónimos (nombres de lugares, accidentes geográficos, etc). Su persistencia en el idioma es mayor que la del resto de las palabras y por el que fueron denominados en la época musulmana. El mantenimiento de estos nombres es indicativo de la profunda huella dejada por nuestros antepasados en nuestra tierra.

 

 

 

 

Lo mismo ocurre en el Magreb. El periodo de colonización y la convivencia han llenado de hispanismos el árabe marroquí hablado, sobre todo, en la zona norte. Ningún sector está exento de estos préstamos, dándose casos, como el vocabulario de la pesca, en el que las palabras de origen español superan la cuarentena.

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